lunes, 9 de febrero de 2009

El Reducto del Pilar




¿Cuántos de los habitantes de esta Ciudad Inmortal no ha quedado alguna vez en "los cañones del Corte Inglés"?
¿Cuántos saben porque están allí esos cañones?
Trataré de explicarlo.

Durante los cuatro meses de interludio entre el primer y segundo sitio, se llevan a cabo en Zaragoza y bajo al supervisión del coronel de ingenieros Antonio Sangenís nuevas obras defensivas para lo que se avecinaba, entre ellas estaban el reforzar la muralla del Campo del Sepulcro, fortificar el Monte de Torrero, el Puente de América, el Barranco de la Muerte, el convento de San José se convierte en una fortaleza y se construye el Reducto del Pilar, todo esto con muchas prisas, ya que no se sabía cuando aparecerían de nuevo las águilas imperiales por el horizonte.

Se encontraba en el mismo sitio en el que hoy se encuentra la Glorieta de Sasera, al otro lado del río Huerva, este baluarte defensivo, junto con el convento de San José, guardan los dos puentes sobre el río. Se cava un foso de unos tres metros de profundidad que termina y empieza en el Huerva, se une mediante trincheras a Santa Engracia, se equipa con 8 piezas de artillería y se nutre de 400 valientes al mando del coronel Domingo La Ripa. Sin embargo lo que más llama la atención es el cartel que cuelga a la entrada...

REDUCTO DE LA VIRGEN DEL PILAR INCONQUISTABLE POR TAN SAGRADO NOMBRE, ¡ZARAGOZANOS, MORIR POR LA VIRGEN O VENCER!

La Virgen del Pilar, más allá de ser una imagen religiosa es un símbolo para nuestra ciudad, los sitiados acuden a ella en busca de protección, fe y valor en numerosas ocasiones y los franceses bombardean la basílica del Pilar en cuanto la tienen a tiro para minar la moral de los sitiados.

Este baluarte junto con el de San José son los primeros que reciben a las nuevas tropas francesas que acuden a sitiar por segunda vez Zaragoza, y vienen con la intención de quedarse después del primer fracaso.
El día 10 de Enero las bocas de cañones francesas escupen fuego y metralla sobre estos dos baluartes como hasta entonces no se había visto en la capital maña, nunca el infierno estuvo tan cerca de la tierra. La toma del convento de San José merece un capitulo aparte, pero hoy nos centraremos en lo que pasó en Reducto del Pilar.
Tal fue la descarga de artillería sobre este punto en tan poco tiempo que enseguida quedaron inservibles los ocho cañones, los muros se vinieron abajo, el foso prácticamente se cegó, los parapetos quedaron inutilizados y lo único que les quedaba a los defensores eran sus propios cuerpos y agallas, muchas. Sangre, miembros mutilados, heridos y muertos entorpecían los movimientos de los defensores, por cinco veces en este día los franceses intentan el asalto al Reducto, por cinco veces los repelen, actos de valor se suceden, como el del capitán Higinio Francia que ve caer muerto a su hermano y corre a su lado para darle el adiós definitivo, La Ripa le dice que se retire, sin apenas mirarle se pone al frente de sus hombres y sigue tenaz a su mando.
A las cuatro de la tarde los gabachos entran con el cuchillo entre los dientes en el Reducto, nuestros héroes tienen un momento de vacilación y retroceden, y mandos como Amorós y García Marín los encorren sable en mano y les obligan a retroceder a sus puestos, consiguen de nuevo echar a los franceses de allí.
Durante los cuatro días siguientes se repiten las mismas escenas y cada vez quedan menos defensores, esta vez los franceses excavan trincheras para acercarse al Reducto a cubierto de la fusilería, la única solución es minar el propio Reducto y el puente sobre el Huerva, volarlo cuando los franceses se apoderen de el y que no puedan perseguir a los defensores. Durante la noche del 14 al 15 de enero casi todos los defensores se van de allí, sin embargo se necesita un último sacrificio, alguien debe de entretener a los franceses mientras se mina y vuela el puente, Mariano Galindo y sus hombres se presentan voluntarios sabiendo que la muerte cierta les espera, entretienen al francés al otro lado del Reducto mientras sus compañeros preparan el minado, la voladura la realiza el coronel La Ripa...los de Galindo quedan a merced del invasor ya que no tienen por donde escapar. El Huerva es ya de los gabachos.

Una vez que Zaragoza es tomada por los franceses empiezan los trabajos de desescombro y desaparecen todas las defensas que se hicieron, también desaparece físicamente el Reducto del Pilar, pero no así su memoria. Primero se construye un paseo arbolado y con bancos muy frecuentado que con el paso del tiempo se llamó Paseo de las Damas (hasta hoy día), luego en 1909 en el primer Centenario se levanta en la glorieta de D. Ricardo Sasera un obelisco conmemorativo en el lugar exacto donde estuvo el Reducto con dos inscripciones, la primera con parte del cartel de entrada del Reducto: "!Zaragozanos por la Virgen del Pilar, morir o vencer", y un poco más abajo !A los heroicos defensores del Reducto del Pilar, Primer Centenario de los Sitios 1908"
Poco después se cambió por un conjunto escultórico de bronce de Federico Amutio que se llama "Por la patria, 1808", que es el que todos conocemos.

Así, cuando os encontréis sentados otra vez en el murete que rodea al conjunto o al lado de un cañón, pensar un poco en lo que allí pasó.