jueves, 25 de septiembre de 2014

Palacio Real y Real Armería de Madrid

Este fin de semana que he estado por Madrid haciendo otras cosas, he aprovechado para visitar el Palacio Real y la Armería, que se encuentra dentro del recinto del Palacio
No tengo perdón, lo sé, que me haya costado tanto tiempo visitar estas dos joyas que tenemos en nuestro país, como seguramente haya otras que aún no conozca. Lo que tienes cerca de casa lo vas dejando para más adelante ya que puedes acercarte en cualquier momento, y cuando sales fuera, visitas hasta la última piedra ya que no sabes cuando vas a volver a ir.

Al lío, por 14 € entrada + visita guiada al Palacio, esto es algo que siempre recomiendo, ya que con una visita guiada te vas a enterar de cosas que probablemente no salgan en el librito o audioguía de turno, si das con un guía que lo viva puedes tener una experiencia que puedes recordar muchos años. No entraré en detalles de su construcción, utilización actual y pasada o su historia, sino esto se alarga demasiado, sólo os comentaré mi experiencia personal
El precio es barato, y durante casi una hora y media visitas creo que son 12 salones, de los más de 30 que se utilizan. Más tarde al acabar la visita guiada puedes volver a empezar de nuevo a buscar ese detalle que se te ha escapado o volver a ver ese objeto que te ha llamado la atención. Y hay cosas para ver, como por ejemplo la colección de relojes que decoran cada salón, los Stradivarius Palatinos, los tapices, las pinturas, ¡las lámparas! etcétera.
El Palacio es una maravilla, llevo visitados unos cuantos en varios países y este es de lo mejorcito que he visto hasta ahora, hay una alternancia en cuanto a la decoración, el visitante no se cansa de ver siempre lo mismo y se convierte en una visita muy agradable.
Sólo por ver el Salón Gasparini vale la pena hacer la visita, joya del rococó de la época de Carlos III. En esta sala hay una mesa redonda acorde con la salón, en ella vi un dibujo que estaba hecho en la madera de la mesa y el cristal de la propia mesa lo cubría, me acerqué más y vi que la pintura estaba cuarteada, me acerqué más aún y vi que el cuarteado, diminuto, era exactamente igual en todos los colores y zonas del dibujo, pensé en un primer momento en una trabajo de mosaico con piezas muy, muy pequeñas, lo cual descarté enseguida, pregunte al guía y efectivamente, eran teselas diminutas, era un trabajo que costó terminarlo ¡60 años!

Salón Gasparini. Aunque el estilo no te guste en absoluto al ser tan recargado, os aseguro que te quedas embobado mirando de un lado para otro, es un trabajo fuera de serie. 

Al acabar la visita al Palacio puedes, Y DEBES, visitar la Real Armería, sinceramente no me esperaba semejante espectáculo y el primer golpe nada más entrar fue tremendo.
La colección, iniciada por Carlos I y su hijo Felipe II, tiene piezas desde el siglo XIII hasta el XVIII, fue el propio Felipe II el que quiso que los bienes de los reyes, entre ellos las armaduras, pasaran a formar parte de la Corona, y no se repartiesen de cualquier forma, y gracias a ello ha llegado a nuestros días esta auténtica colección de obras de arte, algunas armaduras son eso, obras de arte las cuales están repartidas en dos plantas. Están, por ejemplo, las dos armaduras de Carlos I con las que fue retratado por Tiziano, la ecuestre de Mühlberg y con el bastón
De casta le viene al galgo, Maximiliano I era una gran entusiasta de las armaduras, su hijo Felipe I, su nieto Carlos I y su bisnieto Felipe II siguieron la tradición.




En la primera planta armaduras de hombre y caballo (barda) de los tres primeros Austrias. Puro espectáculo visual, tanto de batalla como de parada, denotan un poder enorme, y ese poder había que aparentarlo de varias maneras, una de ellas era llevar una armadura absolutamente única e irrepetible, y de estas hay varias.
En la planta inferior armaduras más cercanas en el tiempo, muchas armaduras infantiles, armas de fuego con tres o cuatro ejemplares de mosquete de muralla enormes y una buena muestra de sillas de montar.


Ojo
Hasta aquí todo perfecto, pero no todo iban a ser parabienes. Siempre que voy de visita a algún sitio y me gusta me paso por la tienda a comprar libros, o cualquier otro material de consulta, en relación a lo que he visto. La tienda era muy pequeña, con muy poco genero. Libros editados del Palacio sólo había uno, la guía completa, tenía muy buena pinta y lo compré. Vale. No había nada más. Sólo mapas de Madrid, libros sobre Madrid y un par de librillos sobre la monarquía española, y lo peor de todo, de la Armería no había NA-DA, una auténtica vergüenza.
Ya me vais a disculpar que insista con el tema, pero a cualquier sitio que vas a Inglaterra en la tienda tienes un mínimo de dos o tres libros editados exclusivamente de ese lugar por English Heritage, por poner el caso, más varias publicaciones de editoriales privadas que se pueden comprar allí como en cualquier librería, en los lugares importantes podías comprar una biblioteca enorme. Aparte de souvenirs de todo tipo imaginable, algunos muy apetecibles.
Aquí no, teniendo dos joyas como el Palacio y la Armería no hay nada, no me digáis que de un Palacio vivo en el cual se hacen actos todas las semanas no puede haber varios libros hablando de su historia, de sus moradores, de las tradiciones, del Relevo Solemne de la Guardia Real, etcétera. Y que decir de publicaciones en relación a la armería, que las hay, ojo, una del siglo XIX y otra editada por el Museo del Prado para una exposición que hicieron hace unos años, pues ni una ni otra, amén de publicaciones de varias editoriales que versan de coracería.
Una verdadera pena amigos. Y es que como nos dijo la guía, "no sabemos ni lo que tenemos, y lo que tenemos no lo cuidamos".

Pero como he dicho, visitas absolutamente recomendables.