martes, 30 de junio de 2009

Il Cavallo de Leonardo




Jamás hubo nadie sobre la faz de la tierra que le llegará siquiera a la altura de los talones a este personaje en cuanto a genio.
Este personaje era Leonardo di Ser Piero da Vinci, nadie jamás sobresalió en tantas artes y tantas facetas del saber humano con el amigo Leonardo, nadie jamás imaginó con tantos siglos de antelación inventos que luego vio el hombre, nadie jamás tuvo su inventiva en tantos frentes. Creo que si hubiese nacido cien años antes lo hubiesen quemado por ser demasiado listo y estar inspirado por el mismo demonio.
Ingeniero civil y militar, pintor, escultor, arquitecto, matemático, anatomista, paisajista, músico, escritor, dibujante, maestro de ceremonias, modisto, cocinero, inventor, alquimista, diseñador...me dejo más de una con seguridad, pero en todas ellas sobresalió por su genio incansable y sus ganas de aprender y descubrir.

Además de todo lo anterior Leonardo tuvo la gran suerte de estar en el momento justo en el lugar preciso, ese momento era entre el Quattocentro y el Cinquecento, o lo que es lo mismo, el Renacimiento o "momento de gafapastismo medieval", y el lugar era Italia, más concretamente Florencia y Milán. Es el auténtico Hombre Universal.
En aquellos años un artista medianamente bueno no pasaba hambre y podía vivir incluso bien gracias a los mecenazgos de las potentes y poderosas familias italianas de la época como los Medici en Florencia o los Sforza en Milán. Leonardo ya era conocido en Florencia como un magnifico pintor pero la ciudad se le quedaba pequeña, así que se dirige a Milán, ciudad muy grande para la época y enclavada en una región de gran riqueza como es Lombardia, piensa que allí pueden pagar su saber, sobre todo militar, y no se equivoca.
Entra al servicio de la familia Sforza en 1.483, concretamente bajo la protección de Ludovico "El Moro" que queda impresionado con el currículo que el mismo Leonardo le presenta, seguro que puso alguna mentirijilla pero luego la supero con trabajo y realidades. Esta época, que abarca casi 20 años, fue la más prolífica para el genio de Vinci. Trabajaba con libertad, está bien remunerado y sobre todo, no tenía prisa en acabar los proyectos que le pedían, por lo que su tiempo libre para la observación y la inventiva era grande. Leonardo era más feliz que una lombriz.



Magnífico dibujo de Leonardo en su estudio para la obra.

Aquí empieza la historia de hoy. Sobre el año 1.484, poco después de entrar al servicio de "El Moro", Leonardo le presenta un proyecto en el que ya llevaba trabajando algún tiempo, unos tres años, era una estatua ecuestre de tamaño descomunal. Ludovico nada más verla queda encantado pero todavía no es el momento de hacer semejante gasto. Pero un poco más tarde, allá por el 1.489 Lodovico le dice que manos a la obra, esta vez en serio.
El Sforza quería primero hacer un homenaje a su difunto padre y sus victorias militares y segundo quería que Milán también tuviese su propia efigie ecuestre, ya que todas las ciudades importantes italianas tenían la suya, Venecia con el Condottiero Bartolomeo Colleoni de Verrochio, Padua con el Gattamelata de Donatello, Roma con Marco Aurelio y Pavia con el Regisole. Milán tendría la suya pero sería la más grande que jamás se hubiese construido, 12 metros de altura y un peso de 75 toneladas, calculado por el matemático y amigo de Leonardo, Luca Pacioli. Este peso y altura era el total del conjunto, pedestal, caballo y jinete. El caballito sólo mediría unos 7 metros.

Estuvo trabajando en el caballo nada menos que 18 años debido a la complejidad del proyecto y al poco tiempo que le podía dedicar, ya que estaba enfrascado en más trabajos, este si que trabajaba más que el sastre de Tarzán.
Lo primero que hizo como buen dibujante y observador que era fue realizar cientos de bocetos de caballos y estudio las proporciones a conciencia de estos animales. Pensó que el caballo se sostendría sobre sus dos patas traseras, pero lo desecho por la imposibilidad de que en esta postura pudiese aguantar todo el peso de la estructura, al final se decanto por representar al equino en movimiento con la pata trasera izquierda y delantera derecha apoyadas en el suelo, mucho más estable.
Una vez hecho el diseño final, tocaba pensar como hacer los moldes para el bronce de semejante bicharraco y el armazón. Repito una vez más que este proyecto era de una dificultad enorme ya que jamás se había hecho algo tan sumamente grande en bronce, y el método de trabajo aún siendo prácticamente igual que piezas más pequeñas no tenía nada que ver.



Este es un fragmento del "Códice de Madrid II", herrajes (izquierda) y armazón de la cabeza (derecha). Pone lo siguiente.
Página izquierda:
Dibujo1: Hierros de costados, patas, y otras piezas más sutiles.
Dibujo2: Hierros del masschio (macho) y sus soportes.
Dibujo3: Fijación de los hierros del molde del tórax.
Dibujo4: Hierros que sostienen el hierro en su soporte.
Dibujo5: Te recuerdo como se pueden unir los hierros de la armadura.

Página derecha (extracto):
Estas son las piezas pertenecientes al molde de la cabeza y el cuello del caballo junto con sus armaduras y herrajes.
La pieza de la frente, es decir, de su molde que tiene espesor de cera en su interior, debe de ser las última cosa que se tiene que clavar para que por esta ventana pueda hacerse totalmente sólido el macho, que va en el interior de la cabeza, de las orejas y del cuello y que está rodeado por la madera y el herraje de su armadura.


Para que nos hagamos una idea de como se realiza una obra en bronce, se siguen los siguientes pasos.
Se realiza en primer lugar un modelo de arcilla que se cuece en un horno y se cubre con cenizas. Luego el modelo se cubre con una espesa capa de arcilla refractaria de unos 20 centímetros, a esto se le llama cuppa. Cuando la cuppa se seca, se separa el modelo en secciones denominadas tesserae y se cuecen. Estas tesserae se revisten con cenizas y una capa similar de arcilla obteniendo un segundo modelo, el masschio, que, una vez separado del molde se desbasta en la medida necesaria, equivalente al grosor del bronce que se quera obtener, y se cuece. A continuación, se fijan las tesserae al masschio y se vierte el bronce fundido. Por último, una vez endurecido el bronce, se separan las tesserae.

En 1.493 y coincidiendo con la boda del emperador Habsburgo Maximiliano I con la sobrina de Ludovico, Bianca Maria Sforza, Leonardo instala en la catedral de Milán una efigie de yeso pintado del monumento al completo. El efecto que tuvo en todo aquel que lo vio fue impresionante.
El trabajo estaba ya bastante adelantado y sólo falta hacer el molde de arcilla, primero del caballo, lo termina algún tiempo después, además ya se había apartado el bronce necesario para realizarlo y se habían llegado a a cuerdos con los fundidores florentinos, únicos en el manejo del bronce.



Andamiaje en un diseño de Leonardo

Pero nubes de guerra se cernían sobre territorio Sforza. El rey francés Luis XII invade este territorio haciendo uso de un derecho sobre el ducado de Milán en 1.499, el bronce destinado al caballo se utiliza para la fabricación de bombardas y pequeños cañones, pero aún así el gabacho conquista el territorio y Sforza huye. El molde de arcilla sirve de diana para los arcabuceros y ballesteros franceses y lo destruyen. Leonardo se va de Milán y su sueño de verlo acabado se esfuma...hasta hace poco.

Charles Dent, un piloto estadounidense comercial ya retirado, artista y coleccionista de arte estaba en 1.977 tan ricamente en su casa leyendo la National Geographic, en ella había un artículo que le llamó poderosamente la atención, este artículo trataba sobre el gran proyecto de Leonardo de realizar la famosa efigie, sobre todo hacía hincapié en el caballo.
Ni corto ni perezoso se dijo así mismo que el acabaría el proyecto de Leonardo, funda junto a familiares y amigos la "Leonardo da Vinci Horse Inc" y a través de esta fundación se embarca en el proyecto de su vida. La tarea no es nada fácil ya que Leonardo no dejó nada en concreto, muchos bocetos pero nada definitivo, así que el trabajo de investigación fue arduo, había que llevarlo a cabo de la forma más real posible.
La encargada de llevar a cargo el proyecto en su ejecución es la artista japonesa Nina Akamu. Le daremos un toque patrio a esta historia diciendo que con total seguridad el caballo que ideo el genio toscano era un pura raza española, andaluz para más señas. Akamu señala que no hay duda alguna fijándose en los dibujos que Leonardo hace como estudio. Además los Sforza tenian a finales del XV una cuadra magnifica de estos caballos.

El final feliz llega el 10 de Septiembre de 1999, justo 500 años después de que los soldados franceses destrozaran el molde de arcilla. En Milán se inaugura por fin la estatua del caballo ya finalizado, es un regalo del pueblo americano al italiano. Está situada al lado del "Ippodromo del Galoppo" un hipódromo muy cerquita del majestuoso estadio Giuseppe Meazza, o San Siro.
Otra copia del caballo se encuentra en Michigan, en el Frederik Meiyers Gardens, Grand Rapids.



Il Cavallo de Milán.