viernes, 1 de enero de 2010

La Isla del Azufre.



12 portaaviones, 8 acorazados, 450 barcos de distinto pelaje, 250.000 hombres, de entre ellos 70.000 marines, nombre de la operación: "Detachment". Al frente de esta tropa se encontraba el almirante Chester Nimitz, el hombre más capaz en el teatro del Pacífico y cuyos jaleos con el general Douglas MacArthur, su superior, eran legendarios. Discutían porque MacArthur quería atacar Japón invadiendo la parte de China y Manchuria en manos japonesas, Nimitz era más consecuente y lo que hizo fue conquistar las islas más importantes del Pacífico y así tener bases desde las cuales atacar al pais del Sol Naciente, el costo en vidas y tiempo sería menor.

¿Y para que tanto? Para barrer del mapa a 21.000 samurais que se encontraban en Iwo Jima, un islote de apenas 21 kilómetros cuadrados, y de cuyo mando se encargaba el teniente general Tadamichi Kuribayashi, probablemente el comandante más grande del Ejército Imperial japonés.
Dijo un par de frases (aparte de otras más, supongo) que quedaron marcadas en su biografía, cuando estaba de agregado militar de su embajada en USA dijo en una cena "Estados Unidos es el último país al que Japón debería enfrentarse". Al llegar a Iwo Jima le escribe a su mujer "No esperes que vuelva"...el tío acertó con las dos.


Tadamichi Kuribayashi mirando al pajarito.

Iwo Jima era estratégicamente hablando, importantísima. A finales de 1.944 empiezan los vuelos de los B29 Superfortress desde las Islas Marianas hasta Japón en misiones de bombardeo, el problema era que los cazas Mustang P-51, lo mejor de lo mejor, no podían acompañar en misiones de protección a los superbombarderos debido a su menor radio de acción, por lo tanto Iwo Jima debería de ser conquistada a toda costa, y así tener una zona de operaciones a mitad de camino que sirviera como base a los Mustangs así como pista de aterrizaje de emergencia para los B-29, como se demostró más tarde, miles de vidas se salvaron debido al aterrizaje en la isla de cientos de vuelos "tocados del ala".

El Primer Ministro de Japón, el general Hideki Tojo, viendo el cariz y el cambio de tornas en el Pacífico llama a su despacho al mejor comandante del que disponía, Kuribayashi, militar con más de 30 años de servicio inmaculado, familia con una larga tradición de samuráis y con el bushido en el corazón. No hacía falta ser militar ni proceder de familia samurái, si no solamente ser japones para llevar en la sangre el sacrificio personal llevado hasta las ultimas consecuencias.
Tojo sacrificó a su mejor hombre para ganar tiempo, había que hacer perder a los yankees días muy valiosos, no hablamos de victoria ni mucho menos, hablamos, y esto se lo dijo Tojo, que nadie saldría de la isla con vida, Kuribayashi ni se inmutó.
Era un estratega brillante, muy brillante, sus enemigos así lo calificaron. Lo primero que hizo al llegar a la isla fue evacuar a la población civil, unas 1.000 personas y construir a lo largo y ancho kilómetros de túneles subterráneos, cientos de pozos de tirador, cuevas, blocaos, fortines y búnkeres. Cada uno de estas construcciones estaba defendida por soldados que no se iban a rendir bajo ningún concepto, preferían y querían la muerte antes que la vergüenza de la rendición.


El bombardeo naval sobre la isla acaba de empezar. El Suribachi en primer plano. ¿Como fue posible que se montara semejante pifostio en este trozo de tierra tan pequeño?

Kuribayashi no era partidario de las gloriosas pero inútiles cargas banzai, típicas de la infantería japonesa al saberse inferiores en número y perdidos. Quería que los americanos lucharan cada palmo de terreno perdiendo cuando más vidas mejor, no le iba a regalar la isla con unas inútiles cargas bayoneta y katana en mano como había pasado en las otras islas.

Nimitz y su plana mayor había hecho ya los planes de conquista, pensaban que no les iba a llevar más de diez días, pero se alargó, ya lo creo.
Durante tres días se bombardeo con fuego naval proveniente de los acorazados y demás navíos que rodeaban la isla, algunos de ellos equipados con cañones de 400 mm, toda la isla, sobre todo el famoso monte Suribachi, artillado hasta las trancas. Se utilizó napalm a tuti además de ataques de aéreos desde los portaaviones, en resumen, lo que cayo sobre Iwo Jima en esos tres días fue la ostia, y eso que durante un día y medio casi no pudieron bombardear debido al mal tiempo y a la nula visibilidad.
A las 8 de la mañana del 19 de febrero de 1.945 con una brisa de 7 nudos y un mar en calma se inició el desembarco en la isla, y como de costumbre la primera en los dientes. La inteligencia militar en sus informes de la isla decían que las playas eran llanas como la palma de una mano y que los marines no tendrían dificultades en desembarcar, pues bien, nada más poner el pie en la isla se dan cuenta que hay unos terraplenes de hasta cuatro metros de altura en la misma playa hechos con ceniza volcánica, hombres y vehículos de hundían en ella. Los japoneses pegan algún tirito y alguna granada para que vean que están ahí, los americanos piensan que con el bombardeo les han dado las del calamar y han destruido fortines y matado hombres a mansalva.
Soldados, armamento y vehículos seguían llegando a la playa, pero no pueden avanzar debido a los terraplenes, serán las excavadoras del regimiento de seabees las que abran caminos, pero se actúa de una manera muy lenta y los japoneses se frotan las manos al ver a tanta marabunta apelotonada en las playas.


Las "terrazas" de Iwo Jima, dos cañas y una de calamares, 14.50 €, un robo en toda regla. No me extraña que los marines protestasen.

A las 10 de la mañana Kuribayashi ordena "ira y fuego" sobre el invasor, en ese mismo instante todo lo que en la isla puede disparar algo se pone en acción, a los americanos les pilla de sorpresa y mueren como pollos en las playas, como pueden salen de allí y cuando se van adentrando en la isla van descubriendo a la vez que mueren todas las construcciones ocultas de los japoneses.
Los americanos se rehacen y logran el objetivo principal, cortar la isla en dos y dejar aislado el Suribachi, 4 días más tarde y a las 10:20 de la mañana la primera bandera barriestrellada se iza en el monte con el consiguiente grito de euforia y el sonar de las sirenas de los barcos. Pero aún les quedaban dos tercios de la isla y 26 días más de infierno.

Los japoneses están aguantando como buenamente podían, resistir es ganar, y pelean por cada palmo de terreno muchas veces en luchas cuerpo a cuerpo brutales. Una clara muestra de este espíritu de lucha fue un complejo de cuatro construcciones defensivas en mitad de la isla llamada "La Picadora de Carne" compuestas por la "Cota 382" (su altitud), una depresión llamada " El Anfiteatro", "La Loma del Pavo" y las ruinas del pueblo de Minami.
A los marines les costó 15 días acabar con este reducto a costa de más de 2.000 muertos. Hay que recordar que los japoneses estaban en unas condiciones deplorables, muy poca agua almacenada, ya que en la isla no había, comida casi inexistente, aislados para recibir cualquier ayuda pero con una voluntad de hierro aguantaron como tigres.


Como volar un búnker japonés - Toma 1

A los americanos les costaba dios y ayuda acabar con la feroz resistencia nipona, la isla, como ya hemos dicho, era un laberinto de túneles y estaba salpicada por cientos de construcciones ocultas a los ojos del invasor, debían de ser tomadas una a una, era un trabajo penoso que además minaba la moral de lo marines. Se utilizaron lanzallamas y "Zippos" (carros lanzallamas) para sacar a los japoneses de sus madrigueras cazándolos como a conejos y friéndolos vivos...al que cogían, ya que mediante el complejo sistema de túneles escapaban a otras zonas de la isla, era el cuento de nunca acabar.
El problema es que los japoneses eran siempre los mismos y no tenían relevo, ya quedaban pocos con vida y hubo algún general que pidió permiso a Kuribayashi para hacer cargas Banzai, pero este se negó, de todas formas la hacían de igual manera, era lo último que iban a hacer, morir en combate era mejor que suicidarse, se tienen constancia de tres cargas de este tipo, una con hasta 800 hombres, las cuales fueron desbaratadas antes siquiera que algún japonés llegara a las filas americanas.
Una de los últimos focos de resistencia, quedaban tres, era la llamada "Bolsa de Cushman", un pequeño promontorio de cuevas unidas entre si en la que el teniente coronel Nishi resistió hasta la total aniquilación de sus hombres, a los americanos les costó acabar con estos más de 7 días.
Nishi, que también ostentaba el título de barón y era medalla de oro (prueba ecuestre) en los Juegos Olímpicos en Los Ángeles, provenía de una de las familias más ricas e influyentes de Japón en donde era una leyenda viva. Estaba prácticamente ciego debido a unas heridas, pero no por ello dejó sus deberes como oficial a sus, utilizó tanques ligeros enterrados como artillería fija, encabezó el último ataque desesperado y su cuerpo jamás se encontró.


Así estaban las playas algunos días después del desembarco del Día D. Una pala de los Seabees trabajando en segundo término.

El último baluarte japonés se encontraba en el "Valle de la Muerte", allí se encontraba Kurabayashi con poco más de 300 hombres, los últimos que quedaban con vida de los 21.000 iniciales 20 días antes, los yankees daban por sentado que al ser los últimos si no rendirse, se suicidarían o harían alguna carga Banzai y acabarían muy pronto, pero se volvían a equivocar, aguantaron 10 días más. Los "Zippo" gastaron una media de 45.000 litros de combustible para quemar grietas y cuevas, pero ni aún por esas conseguían acabar con la resistencia.
El 26 de marzo se reunieron todos los japoneses que quedaban en "El Valle de la Muerte" y alrededores, iba a ser la última. Bajaron hasta unas tiendas de campaña al lado de la pista de aterrizaje N.º 2 (había tres, una de ellas a medio terminar) y allí se lió la marimorena, por la mañana y con las primeras luces se vio que habían muerto 56 americanos y la totalidad de los japoneses que quedaban en la isla, menos 18 prisioneros.
El cuerpo de Kuribayashi jamás se encontró.
La isla estaba en su totalidad bajo el control americano, había sido conquistada en 36 días.

Ahora vamos con las cositas alrededor de la batalla en si.
-Murieron casi la práctica totalidad de los japoneses, casi 21.000, excepto unos 200 prisioneros que consiguieron hacer los americanos, estos prisioneros eran una raro botín, ya que los japoneses luchaban hasta la muerte y no se rendían jamás, si no les quedaba otra opción se suicidaban, estos prisioneros en la práctica totalidad fueron hechos después de un ataque y al ser heridos caían y no podían hacer nada más, entonces los capturaban.

-Era la primera (y última vez) que los americanos tuvieron más bajas que los japoneses, los primeros tuvieron 28.000 bajas, entre heridos, desaparecidos y muertos, y los segundos 21.000, si bien es cierto que las bajas niponas eran casi todo muertos.

-Si el valor y arrojo de los japoneses es digno de alabanza, no lo es menos el valor mostrado por el Cuerpo de Marines y sus integrantes, se dieron por las acciones en Iwo Jima nada menos que 27 Medallas de Honor al Valor Fuera de lo Común, la más alta condecoración de los Estados Unidos. Este número supone un tercio de las que recibió este cuerpo en toda la II Guerra Mundial.

-Una mención aparte es para el Regimiento de "Seabess" o Batallones de Construcción (Construction Batallions, el nombre viene de la pronunciación de las iniciales C.B.) Estaban integrados en su mayor parte por civiles ya fueran ingenieros, constructores u operarios de maquinaria. Eran los encargados de las construcciones para el ejército, en Iwo Jima dejaron listos para su funcionamiento las dos pistas de aterrizaje que tenían los japoneses mejorándolas aparte de otras muchas construcciones.
Sin embargo el Dia D se ganaron el agradecimiento y los honores de todo el ejército americano que estaba en la isla. Ellos fueron los que montados en sus palas y excavadoras consiguieron abrir caminos a través de las terrazas en las playas de ceniza volcánica facilitando el paso a sus compañeros, tuvieron muchas bajas ese día, si no hubiese sido por ellos habrían muerto muerto muchos más hombres.

-Estados Unidos tenían un plan para el desembarco de la infantería en Japón y conquistar el país, se llamaba "Operación Downfall". Preveían que les iba a costar dos años, de hecho ya se estaban trasladando tropas y material desde Europa al Pacífico. Calculaban que perderían un 70 de las tropas...BRUTAL.
Sin embargo debido a la resistencia obstinada y suicida del ejército japonés en Saipán, Okinawa y sobre todo Iwo Jima cambiaron la táctica. Comparaban lo que les había pasado en Iwo Jima ante sólo 21.000 hombres, a lo que les podría pasar si desembarcaban en un país con 2.400.000 hombres del ejército imperial, 7.000 aviones, 4.000.000 de empleados de las Fuerzas Armadas y 23.000.000 millones de civiles con una fe ciega en su emperador y que lucharían hasta la última piedra de su país.
Se decidió por la bomba atómica.



La famosa foto de Rosenthal

-La famosa foto de Joe Rosenthal, la de los marines izando la bandera sobre el conquistado Suribachi. Se ha especulado sobre si está foto era un montaje y que los soldados posaron, ya que la composición y el momento es perfecto. El propio Rosenthal, fotógrafo de Associated Press cuenta lo que paso.
Llegaron a la isla el 23 de febrero acompañado por Bill Hippie que era corresponsal de guerra, desembarcaron cerca del Suribachi, así que se dirigieron a este lugar, en el destacamento preguntaron como estaban las cosas, les dijeron que habían partido hasta la cima un destacamento de 40 hombres que seguían a dos patrullas para conquistar la cima. Allí se encontraban Bob Campbell, fotógrafo militar y Bill Genaust, cámara. Los tres ascendieron a la cima deteniéndose cada poco ya que la lucha continuaba muy pocos metros por arriba.
A mitad de ascenso se encontraron con cuatro marines que bajaban de la cima, uno de ellos Lou Lowery, fotógrafo de Leatherneck, la revista del cuerpo de marines, les dijo que habían conquistado la cima y que había hecho una foto cuando los marines izaron la bandera. Joe se pensó si bajar, total ya todo estaba hecho, pero continuo hasta arriba y allí vio como estaba plantada la bandera. Se dio cuenta como otro grupo de soldados llevaba otra bandera y un trozo largo de cañería, les preguntó que iban a hacer, le dijeron que iban a quitar la que había, poner esa otra que era el doble de grande y que provenía de lo poco que se pudo salvar de un almacén en Pearl Harbour.
Rosenthal tomo la fotografía justo del momento en que el izaban la bandera, quedando para la posteridad como una de las fotos más importantes de la historia. Se puede ver en un vídeo de pocos segundos tomado por Genaust como los marines alzan la bandera, uno de estos fotogramas fue el que captó Rosenthal, así que de montaje nada de nada.
Esta foto a Joe le convirtió en una celebridad, además se utilizó como imagen en una campaña de recogida de fondos en la cual se recaudaron más de 220 M$. También se hizo una estatua de enormes proporciones utilizando como modelo esta foto en el cementerio de Arlington, dedicado a la memoria del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos.