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miércoles, 1 de abril de 2015

Órdenes de batalla de Wellington en Waterloo

Y más concretamente destinadas para la casa de campo de Hougoumont.
Esta edificación estaba antes de la batalla justo a mitad de camino entre los dos ejércitos, en el flanco derecho aliado, así que antes siquiera de formar a las armadas para el asalto final, Wellington mandó tomar la deshabitada, en esos momentos, edificación para crearle un problema adicional a Napoleón, no podría mandar a sus lineas más allá de la granja sin tomarla antes y dejarla en su retaguardia. Al frente de este contingente de tropas estaba el coronel James Macdonnel, escocés de pura cepa del clan Macdonnel de Glengarry, entre otras unidades estaban los propios Coldstream Guards, regimiento también escocés y más antigua unidad del ejército británico, y los temibles jägers alemanes

En este mapa se aprecia perfectamente el quebradero de cabeza que supuso Hougoumont para los ejércitos imperiales

viernes, 12 de septiembre de 2014

El Premio de una Victoria

Y no de una victoria cualquiera, de la victoria de Waterloo, que no es moco de pavo, y el ganador del premio fue Arthur Wellesley, más conocido como duque de Wellington.
A lo largo de su vida recibió infinidad de reconocimientos, nombramientos y parabienes, tanto militares como civiles, el personaje es uno de los más importantes no ya de la historia de su país, si no de la historia mundial. 
El premio del que vamos a hablar llega hasta nuestros días no exento de polémica. Justo después de la victoria de la Séptima Coalición, liderada por Wellington y Blücher ante Napoleón en Waterloo, el rey de los Países Bajos Guillermo I, e integrante de esta coalición,  le ofrece como reconocimiento de la victoria el titulo nobiliario de príncipe de Waterloo, evidentemente este título no sólo es papel, recibe con él 10,5 km2 de tierra en territorio por aquel entonces holandés y cercano al campo de batalla, además 20.000 florines anuales.
Este titulo nobiliario todavía lo llevan los duques de Wellington...y por supuesto siguen teniendo esas tierras y siguen cobrando el dinero equivalente. Se calcula que en estos 200 años han recibido en torno a 33 millones de libras.

lunes, 30 de marzo de 2009

La Guardia Imperial




Si por algo se caracterizan las guerras napoleónicas son por el triunfo de lo bello por encima de las carnicerías en las que se convertían la gran mayoría de las batallas. El final de cualquier soldado debía y tenía que ser bello, la puesta en escena era puro espectáculo y el más bajo soldado sabía que si se portaba como un jabato tenía muchas posibilidades de mejorar su staus, bien vestido, bien alimentado y encima con posibilidades reales de promoción ¿que más quieres? lo malo es que podías palmarla, pero esto era un precio que había que pagar si querías ascender.
Napoleón ponía en práctica habitualmente estos premios y promociones y gracias a ello convirtió a la Grande Armée en el mejor ejército...por lo menos durante 15 años. Lo mejor de todo era verlos con sus magníficos uniformes, daba igual que fueran infantería o caballería, iban vestidos, la mayoría de ellos, con una ropa mucho mejor que lo que en la vida civil podrían imaginar, a la muerte se va elegante, o no se va. El máximo exponente de lo que he dicho es sin duda Michel Ney, paso de soldado raso a Mariscal del Imperio en tan sólo 17 años gracias a su valor, además iba siempre con unos uniformes muy vistosos. Pero no era el único, la mayoría del alto mando lo formaban generales y mariscales que habían llegado desde abajo.
El ir pincho no significa portarse como un cobarde, en este caso era más bien al revés, las muestras de valentía y arrojo de los distintos cuerpos de ejército francés son dignas de mención, y por encima de todos se encontraba la flor y nata de los ejércitos imperiales, los mejor alimentados, los mejor cuidados, los mejor pagados, los más altos (y no es una manera de hablar) y los que más narices le echaban, era la GUARDIA IMPERIAL, y había tortas por entrar en este cuerpo de élite.

La Guardia Imperial propiamente dicha fue creada por el pequeño corso en 1.804 a partir de la Guardia Consular, la idea era que fuera su guardia personal y acabó siendo la unidad de combate más importante del ejército galo. Con el tiempo pasó de tener poco más de 200 hombres a estar formada por más de 100.000 allá por 1.814, si bien es cierto que la mayoría de esta cantidad era morralla, quedaban muy pocos de los buenos. Sus estandartes dormían en la tienda del emperador, y el mismo en alguna ocasión, durmió en campaña entre sus cuadros, con esto creo que queda dicho todo. Eran el ojito derecho de Napoleón y como tal los cuidó y mimó.

La Guardia Imperial estaba formada por granaderos y cazadores divididos a su vez en dos regimientos. El primer regimiento recibía el nombre de la Vieja Guardia y eran los dioses del metal, "sólo" pedían esto para entrar:

-Mínimo de 10 años de servicio impecable, conducta ejemplar, valentía más que demostrada y haber participado como poco en cinco campañas.
-Saber leer y escribir.
-Medir mínimo 1.83 para granaderos y 1.73 para los cazadores. La media de altura era de 1.55 así que imaginad lo que suponía el ver a este regimiento entrando en combate para el enemigo
-No tener más de 35 años
-Llevar bigote obligatoriamente, el pelo largo recogido en coletas teñidas de gris con ceniza y pendientes.
-Si estaban en posesión de la "Legión de Honor", la más alta condecoración otorgada tanto en el ámbito civil como militar en Francia, se podían saltar el tema de la altura. Un porcentaje muy alto de la Vieja Guardia estaba en posesión de esta condecoración, otorgada en el campo de batalla, por lo tanto era un regimiento formado por auténticos héroes.
-Si algún aspirante le faltaba alguno de los requisitos anteriores, el mismo Napoleón, como comandante supremo de la Guardia, decidía si entraba o no.

Fácil, ¿no?

El segundo regimiento lo formaban la Guardia Media y la Joven Guardia, los requisitos estaban un poquito por debajo que su hermanos mayores.

En batalla eran auténticos muros de granito, como el propio emperador los tildó en la batalla de Marengo, su avance en lineas apretadas como mandaban los cánones de la época, era comparable al avance de una falange espartana, en silencio y sólo con el sonido del tambor avanzaban impasibles hacía las descargas de fusilería y artillería enemigas, cualquier otra unidad de ejército al recibir semejantes descargas vacilaban y se descomponían, pero la Guardia Imperial no pestañeaba, se mantenía firme y seguía hasta llegar a distancia de bayoneta del enemigo, y aquí se acababa la historia. Hubo batallas en que este avance lo hicieron sin disparar ni una sola vez aguantando carros y carretas, esto no hacía más que engrandecer su leyenda.
Napoleón sólo utilizaba a su guardia en el último momento, cuando las cosas estaban aún sin decantarse o directamente ni entraban en combate si se ganaba fácil. Señalar que sólo entraban en batalla la Media y Joven guardia, la Vieja Guardia se mantenía firme al lado del emperador, sólo entraban en combate cuando estaba a apunto de perderse, eran demasiado valiosos como para perder un sólo hombre inútilmente. El resultado era como dejar suelto a un león en medio de un rebaño de ovejas, su sola presencia infundía el mayor de los temores a sus enemigos y animaba a sus colegas a no desfallecer. Sus compañeros de armas los llamaban "Los Inmortales", ya que como no entraban a menudo en combate, no sufrían bajas.

El canto del cisne de la Guardia Imperial fue en Waterloo. Como ya comenté en otra entrada, la dirección de obra, véase Napoleón y alto mando francés, fue de auténtica pena. En esta batalla se recrimina abiertamente a Napoleón el que no enviará al combate a sus "niños" antes de lo que lo hizo, de hecho mandó a la Guardia Imperial cuando ya estaba todo perdido a que tomara la colina de "La Haye Sainte", así, a base de testiculina y sin aviso previo. Encima no manda a los mejores, manda a los regimientos tercero y cuarto de cazadores y granaderos, es decir, a lo peor de lo mejor, los primeros regimientos, los mejores, aún están con el viendo la que se está organizando y comiéndose las uñas porque el míster no los manda a repartir estopa.
Suben la colina y es tal la descarga que los dejan temblando, incluso se comenta que un traidor llega hasta las filas inglesas y avisa que la guardia va a entrar en acción y por donde, si no no se explica que tuvieran la defensa tan preparada. Se agarran como pueden a la colina pero su valor y arrojo no son suficientes y los ingleses los echan de allí a patadas.
Entre las filas francesas se grita ¡¡¡¡la Garde recule!!!!, esto es impensable y jamás se había dado, es como si Iron Maiden se pasa a la bulería, Napoleón ve que está todo perdido y huye como el resto del ejército.
Sin embargo el primer regimiento de granaderos, la Vieja Guardia, se queda a morir en el campo de batalla, en un último esfuerzo desesperado intentan parar la desbandada general y hacer frente a la vanguardia del ejército de Wellington, pero es imposible, la muerte está cerca y se preparan para ella, forman en cuadro y esperan, al general al mando le invitan caballerosamente a rendirse y responde "La Garde meurt, mais ne se rend pas" (La Guardia muere, no se rinde), los ingleses renovaron con nuevos bríos el ataque, los franceses se enconaron en la defensa y allí no quedó ni el tato.

Había que morir, pero no de cualquier manera, para eso eran la Guardia Imperial.

martes, 3 de marzo de 2009

Alba Go Bragh

Esta frase que proviene del gaélico tiene un significado muy especial para todo buen escocés que se precie de serlo, exactamente quiere decir "Escocia hasta el juicio (final)" y que podemos traducir de una manera literal como "Escocia para Siempre".
Pero más allá de su significado, con este grito de guerra se ha cambiado, si no la historia, si dos hechos puntuales que a su vez cambiaron la historia.

El 11 de Septiembre de 1297 cansados de tanta gaitada (nunca mejor dicho), los escoceses decidieron plantar cara al invasor inglés de una vez por todas, aún a costa que el año anterior en Dumbar habían recibido una buena paliza, pero se rehicieron y aquí se encontraban, a un lado del Puente de Stirling y más concretamente al pie de la abadía de Cambuskenneth.
El ejército escocés, cuya infantería era comandada por un tal William Wallace en un número de no más de 10.000 y la caballería al mando de Andrew Moray con 300 efectivos, al otro lado del rio se encontraba el ejército inglés bajo las órdenes de John de Warenne, el mismo que les zurro la badana en Dumbar, con 25.000 infantes y 600 caballeros acorazados, la todopoderosa caballería pesaba inglesa, en definitiva, superiores en número y calidad poco tenían que hacer los highlander.
El sr. Warenne muy confiado por la victoria del año anterior quería atacar a toda costa, hizo oídos sordos a sus consejeros que le advertían que se relajase un poco, que tenían todas las de ganar si tenían un poco de paciencia. Se pasa los consejos por el arco de triunfo y tiene la genial idea de atacar con la caballería, eso si, teniendo que pasar por el puente al otro lado del río, ese puente era bastante estrecho y sólo cabían dos caballeros de vez, Wallace que no da crédito a semejante tontería y espera arriba de la colina a que se vayan reuniendo más caballeros, no muchos, en ese instante Moray se sitúa en un flanco del ejército inglés al otro lado del río, carga con fiereza y consigue dividir en dos al ejército enemigo con una brillante maniobra, Wallace ordena disparar una lluvia de flechas hacía la caballería inglesa, seguidamente Wallace y su infantería se lanzan colina abajo al grito de "Alba Go Bragh", imaginaros esas caras de los caballeros encima de sus caballos de guerra totalmente angustiados al ver lo que se les venía encima, 10.000 tíos con sed de sangre y totalmente fuera de si, el resultado es el esperado, carnicería y casquería por doquier.
Warenne que no sabe por donde le da el aire vuelve a tener otra lúcida idea y envía más refuerzos al otro lado del puente...pasando evidentemente por el propio puente, con tanta gente encima del mismo pasa lo que tiene que pasar, que se derrumba, un montón de ingleses mueren ahogados y los que no son pasados a cuchillo por los de Wallace. Victoria aplastante escocesa.

Fue la simiente de la independencia de Escocia, aunque al año siguiente en Falrkirk volvieran a perder, en Bannockburn les volvieron a mojar la oreja y esta vez si, la independencia llego y se mantuvo hasta el siglo XVII.



El Puente de Stirling (el de la batalla era de madera, no este)


El 18 de Junio de 1.815 tiene lugar cerquita del pueblo de Waterloo la madre de todas las batallas, harían falta muchas páginas para intentar explicar lo que allí sucedió, Waterloo es el nombre genérico que se le da a la campaña desde el 15 de Junio hasta el mismo día 18, encontramos los combates de Ligny, Quatrebras, Wabre y Mt. Saint-Jean, en definitiva, se lió la de dios en cuatro días. De un lado franceses con Napoleón al frente y del otro ingleses, holandeses, prusianos y alemanes, al mando de Wellington y del "abuelo" Blücher.
Sin embargo la buena es la del Monte Saint-Jean, a pocos kilómetros al sur del pueblo de Waterloo, si bien es cierto que en los combates anteriores por dejadez, malas interpretaciones o ineptitud había podido decantar la suerte de un lado o de otro, más del lado francés, pero en esta campaña Napoleón no ando muy fino que digamos y sus generales y mariscales rozaron algunos de ellos el ridículo más espantoso.
Waterloo y la batalla final del Monte Saint-Jean se suele explicar en cinco partes:

1.-Los generales Reille y Jerome atacan Hougoumont aproximadamente a las 11:00 de la mañana (verdadera batalla dentro de la misma batalla)
2.-El general D´Erlon ataca el centro anglo-aliado pasadas las 13:30
3.-El mariscal Ney a eso de las 16:00 horas empieza las cargas de caballería.
4.-Ney ataca y toma La Haye Sainte a las 18:30.
5.-A las 19:30 la Vieja Guardia realiza el ataque final desesperado.

Vamos a centrarnos para explicar esta historia en la segunda fase.
Napoleón estaba confiado en que el intenso cañoneo al que somete al centro-izquierda de Wellington conseguiría debilitarlo de una manera apreciable, pero entre el suelo embarrado y que la infantería inglesa se cubre entre las colinas del terreno el resultado no es el esperado, pero esto Napoleón y su Estado Mayor no lo saben, así que envía al primer cuerpo de ejército a cargo del General D´Erlon a acabar la faena, romper el centro inglés y pa´casa.
Este cuerpo de ejército esta formado por 15.000 infantes, ojo a la cifra, y no se les ocurre otra cosa que avanzar hacía el inglés en columna, en vez de en línea, tenían que atravesar 1.5 Km de campo sembrado con trigo que en algunos lugares llegaba hasta el pecho, con un barrizal increíble y bajo una cañoneo incesante, vamos, lo que se llama un viaje de placer. Aún así bajo tales despropósitos D´Erlon tiene algunos éxitos iniciales debido a la cantidad de gente, más que a la táctica empleada, que repito, fue un auténtico desastre. Aún bajo el fuego concentrado de fusilería consiguen llegar hasta el centro en lo alto de una colina con muchísimas bajas, D´Erlon esta muy confiado porque acaba de tomar el mismo centro inglés, echando y humillando a los holandeses e ingleses que allí se encontraban, pero entra en escena la 5º División del general sir Thomas Picton que por allí pululaba, esta división la formaban 5.000, hombres y en Quatre Brass les habían dado medicina francesa a pozales y habían muerto casi 1.500, estaban algo tocados moralmente, pero apoyados por dos brigadas alemanas se rehacen, Picton que sabía que si no echaban a los franceses de allí estaba todo perdido, ordeno una descarga mortal de necesidad a quemarropa y a continuación a bayoneta calada se enfrentaron a los franceses en un cuerpo a cuerpo en la que tenían todas las de perder debido a su inferioridad numérica., de hecho al poco de entablar combate empiezan a retroceder. De repente, detrás de la 5ª de Picton aparecen los Scots Greys como auténticos salvajes a lomos de sus monturas, sobrepasan a la infantería inglesa y cargan contra el cuerpo de ejército de D´Erlon al grito de "Alba Go Bragh", los de Picton se crecen en banderillas al ver a los Scots y se lanzan a su vez contra la infantería francesa.
Resultado, los franceses se van con el rabo entre las piernas de la colina dejando a más de 2.000 prisioneros, de muertos ni hablo, los ingleses recuperan el centro y a partir de aquí la batalla se fue decantando cada vez más hacía el bando Aliado.

El siglo XVIII se acaba, aunque ya estamos en 1815 y da comienzo una nueva Europa, Napoleón dice hasta nunca e Inglaterra se convierte, ahora ya con galones, en una superpotencia.