Durante los días 28 de Febrero y 1 de Marzo se ha llevado a cabo en Zaragoza la representación de los últimos combates que ocurrieron en nuestra ciudad antes de la capitulación.
Fue llevada a cargo por diferentes grupos de Recreación Histórica venidos de toda España, Francia y Polonia en número de más de 300. El sábado a las 11 de la mañana y desde la Plaza San Agustín se empezaron los actos, con el desfile hasta la Plaza de España donde se hizo una ofrenda a los Caídos en la contienda, y desde allí, por el Coso hasta la Plaza del Pilar, formaron todos los grupos, se pasó revista, se hizo lectura a distintos escritos a cargo de las autoridades, se izaron las banderas de Francia, Polonia y España y para acabar se hicieron salvas a cargo de todos los grupos. El sábado por la tarde en el Paseo de la Independencia se hizo la representación de un enfrentamiento entre las fuerzas invasoras y los defensores, la calle estaba a reventar, no cabía un alfiler, cañonazos y descargas de fusilería atronaban entre los edificios, fue impresionante, además es una de las pocas recreaciones que se hace dentro de un casco urbano y seguramente se vuelva a hacer al año que viene debido al éxito. Luego todas las fuerzas se fueron hasta el Puente de Piedra donde se hizo un homenaje tirando al Ebro tres coronas de laurel con otra nueva Salva de Honor. El camino desde Independencia hasta el puente de Piedra fue increíble, miles de personas esperando el desfile, no me esperaba que la gente respondiera de esta manera y me alegro un montón, al fin y al cabo, es conocer la historia de nuestra ciudad. La gente incluso silbó el paso de la Guardia Imperial y la Legión del Vístula, todos muy metidos en su papel, público y actores, pero siempre con respeto y muy buen rollo, me encantó, acabó el sábado con el grito de Viva Zaragoza a cargo de todos los grupos, lo cual evidentemente fue respondido con una gran ovación por parte del público. El domingo se volvió a hacer otra recreación de una batalla en el Palacio de la Aljafería y otra vez, miles de personas en los alrededores. La ovación de la mañana se la llevaron los Voluntarios de Aragón a su entrada al castillo. Sin embargo los que levantaron pasiones fueron los chicos que recreaban con una fidelidad asombrosa en cuanto a vestimenta, paso y policía a la Legión del Vístula polaca, eran unos cincuenta y aparte de los actos, estuvieron el sábado junto con otros grupos desfilando sin parar por la Plaza del Pilar y la Plaza de La Seo y de verdad que lo hacían de lujo, incluso el oficial se enfadaba, y creo que de verdad, cuando alguno perdía el paso, mereció la pena pegarse tres días en autobús desde Varsovia para llegar aquí...creo.
Grupos asistentes por parte francesa:
-Estado Mayor Imperial -Cazadores de Montaña -Dragones de la Emperatriz
-Fusileros, Granaderos y Cazadores de la Guardia Imperial
-3º Regimiento de Infantería de Línea
-1º Regimiento Extranjero
-2º de Húsares
-3º Regimiento de Artillería (aquí en conjunto con el Real Cuerpo de Artillería, cañones azules)
-Legión Polaca del Vístula
Grupos asistentes por parte española:
-Dragones de Lusitania
-Real Cuerpo de Artillería -Regimiento Provincial de Oviedo -Regimiento La Reyna -3º Regimiento Suizo de Reding -Órdenes Militares -Voluntarios de León -Voluntarios de Valencia -Tiradores del Bierzo
-Palafox y su Estado Mayor
-Regimiento Cariñena
-Regimiento Valencia
-Regimiento Jaén
-Voluntarios de Aragón
-Voluntarios de Madrid
-Infantería de Marina
-Cazadores de Olivenza
Si hay alguna equivocación con los nombres de los grupos y las fotos que les corresponden pido disculpas, pero os aseguro que es un pequeño follón acertar.
Me hubiera gustado sacar fotos de todos los grupos, pero me fue imposible, también fue una lástima que saliera el día nublado, las fotos habían podido ser mucho mejores, pero aún así espero que las disfrutéis.
Este sábado 21 de Febrero se celebró el 200 aniversario de la capitulación de la ciudad de Zaragoza ante las tropas francesas. Fue a cargo de La Asociación Los Sitios con participación de la Asociación de Recreación Histórica "Voluntarios de Aragón". En el mismo sitio; Plaza del Portillo y Aljafería y a la misma hora; al mediodía. Fue un acto muy sencillo pero muy emotivo, bastante gente acudió al mismo. Muchos de los integrantes de la Asociación Los Sitios acudieron vestidos de época evocando héroes y gente anónima que defendieron Zaragoza, "Voluntarios de Aragón" vestidos por supuesto con el uniforme y equipo que llevaba el 1º Regimiento de Infantería Ligera Voluntarios de Aragón que tan bravamente se distinguió en la defensa de la ciudad. En la Plaza del Portillo se leyó el Acta de Capitulación y se escuchó el pasaje de ese día del diario de Los Sitios de Faustino Casamayor en un respetuoso silencioso por parte de todos los asistentes. Luego como debió de ser en 1.809 los defensores se dirigieron hasta la Aljafería con las armas al hombro y en perfecto orden para la entrega de las mismas, pero esta vez fueron claveles.
Voluntarios de Aragón a la espera
Plaza del Portillo, Voluntarios y Asociación Los Sitios
Madre Rafols y ¿Santiago Sas o Boggiero?
Casta Álvarez izquierda y María Agustín derecha
¿Felipe Sanclemente ó Mariano Cerezo? y la condesa de Bureta.
Si en los pies de foto hay algún error pido disculpas, ya que me baso en como iban vestidos y comparándolos con grabados y dibujos de la época intento averiguar de quien van caracterizados.
No es lo mismo que rendición. La diferencia es sencilla, rendición en el caso de guerra es cuando uno de los dos ejércitos enarbola la bandera blanca y espera a que el vencedor sea benevolente. Capitulación es cuando los dos bandos se sientan a negociar las condiciones para dar término a la guerra en cuestión por distintas razones, como puedan ser que el vencedor vaya a serlo de una manera u otra y quiera acabar con más muertes innecesarias.
Hasta tres veces envían mensajes a Palafox durante los dos sitios para que se rinda, y este por otras tres veces les dice que se vayan a escaparrar, los franceses allá por el veinte de Febrero tenían controlada una cuarta parte de la ciudad y ya estaban en Las Tenerías, parece poco, pero Zaragoza estaba completamente sitiada, no podía recibir ayuda de ningún tipo, no había alimentos, no había prácticamente munición, el tifus causaba estragos, en fin, la cosita estaba muy mal.
Palafox, enfermo por las fiebres, delega la defensa en el general Saint Marq ,el 19 de Febrero un enviado de este se entrevista con el mariscal Lannes e intenta conseguir una tregua de tres días, para primero, conocer el avance de las tropas francesas en la península y valorar las posibilidades reales de recibir ayuda y segundo, si las anteriores respuestas a las preguntas fueran negativas, aceptar la capitulación de Zaragoza con la palabra de honor de Lannes de perdonar la vida a los sitiados.
Pedro María Ric que preside la Junta de Defensa reúne a la misma de manera secreta el veinte por la noche, acuden sólo ocho de los treinta y dos constituyentes, Saint Marq y algunos más decide seguir con la lucha. pese a la que está cayendo, pero se acuerda optar por la capitulación. Los defensores se enteran y muchos de los que aún pueden sostener un arma montan en cólera, en las calles se monta la de dios es cristo, intentan apoderarse de artillería y fusiles queriendo proseguir la defensa hasta la inmolación y durante toda la noche se producen manifestaciones contrarias a la capitulación, Palafox, moribundo pero en un momento de lucidez, se entera, quiere seguir con la defensa “hasta la última tapia de Zaragoza”, se niega a la rendición pero a punta de pistola los franceses le sacan de la cama y le obligan a firmar el Acta de Capitulación en el cuartel general francés en Casablanca junto con el resto de la Junta de Defensa que faltaba por firmar, en un acto humillante, los vencedores tienen estas cosas. Esta acta consta de once puntos, por supuesto, no se acata casi ninguno, como por ejemplo el respeto de las vidas a los sitiados, con los viles asesinatos de Santiago Sas y el padre Boggiero a bayonetazos y tirados al Ebro.
El veintiuno al mediodía los defensores deben de entregar sus armas en el Portillo, el general Lejeune nos cuenta ese momento “«La columna española salió ordenadamente con sus banderas y armas. Nunca pudo nuestra vista contemplar un espectáculo más triste y conmovedor. Trece mil hombres enfermos con el germen del contagio en su sangre, enflaquecidos horriblemente, de barba negra, larga y descuidada, con fuerza apenas para sostener sus armas, se arrastraban lentamente al sonido del tambor. Sus trajes sucios y en desorden, bosquejaban un cuadro de la más espantosa miseria. Un sentimiento de arrogancia y orgullo indefinibles aparecía en los rasgos de sus semblantes lívidos, ennegrecidos por el humo de la pólvora y sombríos por la cólera y la tristeza... En el momento en que estos bravos depusieron sus armas y entregaron sus banderas veíaseles presa de un violento sentimiento de desesperación. Sus ojos chispeaban de cólera».
Esto es lo que se encuentran los franceses cuando se apoderan de Zaragoza después de la capitulación: 6000 muertos en las calles, 26.000 enfermos y heridos, la ciudad destruida en su practica totalidad, hambre, incendios, miseria, y aún así, muchos querían seguir defendiendo lo indefendible.
Nos dice el general Brand “El aspecto que ofrecía Zaragoza cuando entraron los sitiadores a la Plaza del Pilar era uno de los cuadros que no se olvida jamás. Estaba llena de mujeres y de niños llorando, de féretros y cadáveres sin ataúdes. En algunos sitios había hasta veinte de éstos apilados. La calle de Toledo era la más siniestra; era el refugio de la población de los barrios invadidos. En los arcos yacían mezclados niños, ancianos, moribundos, muertos, muebles. En medio de la plaza, un montón de cadáveres desnudos. He asistido al gran reducto de Moscú, pero en ninguna parte he sentido la emoción de Zaragoza”
Zaragoza, antes del asedio estaba habitada por 55.000 almas, en el segundo asedio llego a contar con 47.000 militares y sumados a estos una población civil de 30.000 personas. Las bajas en combate fueron de unos 6.000, pero el hambre, el frío y el tifus elevaron la cifra a 55.000 muertos.
Ya he dicho que el día de la capitulación Zaragoza contaba con 26.000 heridos y enfermos y por el tifus morían diariamente unas 600 personas sobre estas fechas.
Hubo 12.000 defensores que no juraron lealtad al nuevo Rey, José I, como ponía en uno de los once puntos de la Capitulación, así que fueron conducidos a Francia en una cuerda de presos, cada día por el camino había cientos de muertos, Napoleón dijo de ellos que eran “fanáticos que no merecen ninguna consideración”
La ciudad comienza de nuevo con 12.000 personas, con un 75 % menos de población antes de la guerra, tardando muchos años en recuperarse demográficamente, la misma proporción de destrucción sufrió la ciudad en lo que a edificios e instalaciones se refiere, conventos, palacios, iglesias, casas, fábricas, puentes, etc. Zaragoza, durante décadas, no contó con capital humano profesional adecuado, y la burguesía prácticamente desapareció.
Durante los dos sitios murieron condes, barones, labradores, amas de casa, empresarios, militares, niños, trabajadores, profesores, clérigos, monjas, muchos de ellos lo hicieron con el fusil en la mano defendiendo su libertad, y eligieron morir antes que ser sometidos por los franceses, quién sabe si hubiesen vivido mejor que como lo hacían bajo el reinado del inútil de Fernando VII, pero fue su elección y esto es lo que les hace grandes a los ojos de todos nosotros.
Ayer, hoy y siempre, a Zaragoza la defiende su gente.
¿Zaragoza se rendirá? La muerte al que esto diga.
Zaragoza no se rinde. La reducirán a polvo: de sus históricas casas no quedará ladrillo sobre ladrillo; caerán sus cien templos; su suelo abrirase vomitando llamas; y lanzados al aire los cimientos, caerán las tejas al fondo de los pozos; pero entre los escombros y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.